La polémica carrera del Mundial de SBK en Monza puede dejar alguna secuela sobre el circuito lombardo. La fiscalía de Monza ha iniciado una investigación, citando a varios pilotos y a responsables deportivos del circuito y la Federación Internacional.
Los problemas surgidos durante la cuarta prueba del Mundial de SBK disputada en Monza, con la cancelación de la primera carrera y la suspensión de la segunda, pueden tener mayor repercusión de lo que inicialmente podría imaginarse. La mayoría de los pilotos se mostró descontenta con los problemas de seguridad surgidos como consecuencia de la lluvia, pero ya antes de eso son muchos los que no se muestran a gusto en Monza, y no la consideran suficientemente segura. Uno de los más críticos es Carlos Checa: “Monza es una pista absurda. Como pista no es nada divertida para un piloto, y es peligrosa. De momento no ha pasado nada grave, pero las escapatorias están muy cerca. Cuando vas a correr allí, no sólo yo, muchos pilotos, piensas en pasar el trámite más que en buscar un resultado”, dijo con severidad el campeón del mundo.
El asunto parece que puede ir más allá de un tema deportivo y alcanzar connotaciones penales, porque la Procura de Monza, la Fiscalía, ha llamado a varios testigos a declarar como consecuencia de los accidentes sufridos en la curva Parabolica durante la primera carrera, en la que cayeron Marco Melandri, John Hopkins y David Salom, y que les costó una lesión a estos dos últimos. Melandri ya ha prestado declaración, así como el director de carrera, Gianfranco Carlota, y el responsable de seguridad de la FIM, Igor Eskinja. Ahora se espera que comparezcan Salom y algún piloto más.
Monza es uno de los circuitos más antiguos del mundo, fue construido en 1922 y prácticamente mantiene el mismo trazado desde entonces. Las únicas alteraciones realizadas han sido las variantes introducidas entre 1974 y 1979, para reducir la velocidad en algunos puntos, como consecuencia de los accidentes mortales de 1973, cuando murieron en dos accidentes diferentes en el plazo de cuatro meses cinco pilotos en la primera curva del circuito, entre ellos los míticos Jarno Saarinen y Renzo Pasolini, fallecidos en el Gran Premio de las Naciones. A pesar de la introducción de tres variantes, Monza sigue siendo el piloto con la velocidad media más alta del campeonato. El año pasado Max Biaggi ganó las dos mangas a una velocidad media ligeramente superior a los 200 km/h. El récord de la pista de Cal Crutchlow alcanzó una velocidad media de 202,038 km/h, y en entrenamientos Biaggi hizo una vuelta a 203,653 km/h. Pero no sólo las SBK van deprisa en Monza. El récord de Superstock 600, de Florian Marino, logrado en 2010, se consiguió a una media de 185,378 km/h. En MotoGP no hay ninguna pista que tenga una velocidad media tan alta.
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